Regresión, volver, regresar, volver a mirar, volver a re-conectar, volver al presente sin la sensación de perder nada, solo el malestar que nos agobia al tener una perspectiva por vivir el problema desde la distancia, y ya sin el apego del dolor, sabiendo que lo que se vive en la mente, solo es mente, fue real, pero ya no le es, lo viviste, y perdiste energía en esa vivencia, pero en la regresión solo se trata de recuperar el equilibrio, de recuperar esa energía e incorporarla a tu sistema vital, de revivir la experiencia y darse cuenta de como afecta a la realidad actual, en la vida cotidiana, en el esfuerzo, en el cuerpo donde el dolor se manifiesta, en las relaciones que se mantienen con los demás, en como nos acercamos a ellos, en como nos relacionamos, quienes han sido en nuestras vidas anteriores y que representan en la actual, que tenemos que sanar con ellos y ellos con nosotros, que debemos aprender de las relaciones fallidas y de las malas experiencias que nos toca vivir, a que hay que aferrarse, y que es lo que hay que dejar marchar, ¿porque nos cuesta a veces dejar ir a alguien?, o por el contrario que nos impide acercarnos a alguien?, ¿porque nos aferramos al dolor? ¿que es lo que ocultamos detrás de ese dolor?, en la regresión eso se visualiza desde un punto común pues la vivencia la pone el paciente, pero como terapeuta hay que estar atentos para que las etapas sean cerradas sin apegos al dolor, o por lo menos dirigidas con la mayor perspectiva para que tanto la vivencia como el paciente sanen al unísono el bloqueo que se este tratando recuperando siempre que sea posible la energía que se quedó estancada y que es la productora del malestar, ya sea este en el cuerpo físico o mental y emocional. En las regresiones vemos en perspectiva situaciones de conflicto, de amor,.... situaciones en realidad de todo tipo, agradables y no tanto, también nos enfrenta al concepto que se tiene de la muerte física, y de lo que es el alma... y del viaje tan extenso como hermoso que es la vida, cualquiera de ellas de todas las que hemos vivido, a pesar de las experiencias que cada una de ellas nos hayan aportado. El viaje de nuestra alma en cada vida, empieza realmente en el momento de nuestra concepción, incluso antes de nuestro nacimiento, pero no es hasta el momento de renacer en que la experiencia de vida en comunión con un nuevo cuerpo,...que su viaje vuelve otra vez a empezar, una nueva etapa.

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